Teología Propia de Dios Hijo
La persona del Hijo posee la misma naturaleza indivisible de Dios.
"el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder...". Hebreos 1:3
"A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer". Juan 1:18
Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy" . Juan 8:58
"Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos" . Hebreos 13:8
"enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén". Mateo 28:20
"Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció... y le dijo: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo..." Juan 21:17
"Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos". Juan 15:13
"Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad". Juan 1:14
La aplicación de esta estructura idéntica revela que no existe subordinación ontológica. El análisis exhaustivo demuestra que lo único que separa al Padre del Hijo y del Espíritu son sus relaciones de origen.
Como concluye la teología propia, estas tres personas operan de forma indivisible en el mundo (opera trinitatis ad extra indivisa sunt), demostrando que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son, por siempre y para siempre, un solo Dios, cuya grandeza y gloria son el objeto supremo de la adoración humana.
La tarea de articular la doctrina de Dios exige un rigor metodológico que honre tanto la unidad absoluta de la esencia divina como la distinción real de las personas que subsisten en dicha esencia. La teología propia, entendida como el estudio de Dios en su ser, sus perfecciones y su estructura triuna, se enfrenta históricamente al desafío de evitar el triteísmo —la creencia en tres dioses— y el modalismo —la idea de que las personas son meras máscaras o modos de una sola persona—.
Para resolver esta tensión, la teología sistemática ha desarrollado una estructura de análisis que permite describir a cada persona de la Trinidad bajo los mismos parámetros ontológicos, demostrando que poseen la misma naturaleza, mientras se identifican las propiedades relacionales que las distinguen.
El fundamento de este análisis reside en la comprensión de que Dios es un espíritu infinito, eterno e invariable en su ser, sabiduría, poder, santidad, justicia, bondad y verdad. Esta definición, sirve como el eje central sobre el cual se despliega la descripción del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
La simetría en la presentación no es un mero recurso didáctico, sino una afirmación teológica de la consustancialidad o homoousios, término clave en el Concilio de Nicea para declarar que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son de la misma sustancia. Como afirma la Escritura:
Mateo 28:19: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" .
Para cumplir con el requerimiento de una exposición exhaustiva y técnica, se establece a continuación la estructura analítica que se aplicará de forma idéntica a cada una de las tres personas divinas. Esta estructura garantiza que el lector perciba la igualdad de esencia a través de la repetición de los atributos, y la distinción de personas a través de las relaciones y misiones específicas.
La descripción de cada persona de la Trinidad se regirá por los siguientes cuatro ejes fundamentales:
Fundamento de Cognoscibilidad y Revelación: Análisis de cómo la persona divina se da a conocer al hombre y su relación con la incomprensibilidad de la esencia divina.
Atributos Esenciales (Divinidad Plena): Descripción de las perfecciones divinas poseídas por la persona, divididas en atributos incomunicables (que resaltan la distinción absoluta con la criatura) y comunicables (que encuentran una analogía finita en el ser humano).
Propiedades Personales y Relaciones de Origen (Ad Intra): Identificación de las características que definen la hipóstasis de la persona en su relación eterna con las otras dos, tales como la inascibilidad, la generación o la procesión.
Operaciones Económicas y Misiones Externas (Ad Extra): Examen de las obras de la persona en la creación, la providencia y la redención, observando el principio de que las obras externas de la Trinidad son indivisibles, aunque se atribuyan de forma especial a una persona por apropiación.
