Teología Propia de Dios el Padre
El estudio del Padre dentro de la Deidad constituye el punto de partida del orden teológico.
El Padre es frecuentemente denominado la "fuente" o el "principio" de la Trinidad, no en un sentido de prioridad temporal o de superioridad de esencia, sino como el fons deitatis o fuente de la divinidad en términos de relación de origen.
El conocimiento de Dios el Padre no es una conquista de la razón humana, sino el resultado de su libre voluntad de revelarse. La teología sistemática sostiene que Dios es simultáneamente incomprensible y conocible.
Es incomprensible en el sentido de que ninguna mente finita puede abarcar su esencia de manera exhaustiva. Sin embargo, es conocible a través de la revelación general (la naturaleza y la conciencia humana) y la revelación especial en las Escrituras.
"Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa". Romanos 1:20
El Padre posee la totalidad de la esencia divina de manera absoluta e independiente. Sus atributos se categorizan tradicionalmente para facilitar la comprensión humana de su grandeza infinita.
Estos atributos subrayan que el Padre es totalmente distinto de sus criaturas.
"Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo". Juan 5:26
"Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación". Santiago 1:17
"Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios". Salmo 90:2
"pues si nuestro corazón nos reprende, Dios es mayor que nuestro corazón, y él sabe todas las cosas". 1 Juan 3:20
"El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor". 1 Juan 4:8
"Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria". Isaías 6:3
"Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy". Salmo 2:7
"para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él...". 1 Corintios 8:6
"En el principio creó Dios los cielos y la tierra". Génesis 1:1
"Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él". Juan 3:17
La aplicación de esta estructura idéntica revela que no existe subordinación ontológica. El análisis exhaustivo demuestra que lo único que separa al Padre del Hijo y del Espíritu son sus relaciones de origen.
Como concluye la teología propia, estas tres personas operan de forma indivisible en el mundo (opera trinitatis ad extra indivisa sunt), demostrando que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son, por siempre y para siempre, un solo Dios, cuya grandeza y gloria son el objeto supremo de la adoración humana.
La tarea de articular la doctrina de Dios exige un rigor metodológico que honre tanto la unidad absoluta de la esencia divina como la distinción real de las personas que subsisten en dicha esencia. La teología propia, entendida como el estudio de Dios en su ser, sus perfecciones y su estructura triuna, se enfrenta históricamente al desafío de evitar el triteísmo —la creencia en tres dioses— y el modalismo —la idea de que las personas son meras máscaras o modos de una sola persona—.
Para resolver esta tensión, la teología sistemática ha desarrollado una estructura de análisis que permite describir a cada persona de la Trinidad bajo los mismos parámetros ontológicos, demostrando que poseen la misma naturaleza, mientras se identifican las propiedades relacionales que las distinguen.
El fundamento de este análisis reside en la comprensión de que Dios es un espíritu infinito, eterno e invariable en su ser, sabiduría, poder, santidad, justicia, bondad y verdad. Esta definición, sirve como el eje central sobre el cual se despliega la descripción del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
La simetría en la presentación no es un mero recurso didáctico, sino una afirmación teológica de la consustancialidad o homoousios, término clave en el Concilio de Nicea para declarar que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son de la misma sustancia. Como afirma la Escritura:
Mateo 28:19: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" .
Para cumplir con el requerimiento de una exposición exhaustiva y técnica, se establece a continuación la estructura analítica que se aplicará de forma idéntica a cada una de las tres personas divinas. Esta estructura garantiza que el lector perciba la igualdad de esencia a través de la repetición de los atributos, y la distinción de personas a través de las relaciones y misiones específicas.
La descripción de cada persona de la Trinidad se regirá por los siguientes cuatro ejes fundamentales:
Fundamento de Cognoscibilidad y Revelación: Análisis de cómo la persona divina se da a conocer al hombre y su relación con la incomprensibilidad de la esencia divina.
Atributos Esenciales (Divinidad Plena): Descripción de las perfecciones divinas poseídas por la persona, divididas en atributos incomunicables (que resaltan la distinción absoluta con la criatura) y comunicables (que encuentran una analogía finita en el ser humano).
Propiedades Personales y Relaciones de Origen (Ad Intra): Identificación de las características que definen la hipóstasis de la persona en su relación eterna con las otras dos, tales como la inascibilidad, la generación o la procesión.
Operaciones Económicas y Misiones Externas (Ad Extra): Examen de las obras de la persona en la creación, la providencia y la redención, observando el principio de que las obras externas de la Trinidad son indivisibles, aunque se atribuyan de forma especial a una persona por apropiación.
